Mario Trejo, Abajo las máscaras



Hablando de Musil, Broch recordaba que para

Hofmannsthal

el mejor escondite de la profundidad es la superficie.


Rimbaud ejerció durante tres años su sarampión poético.

La poesía no se repuso, todavía.


Gallois expulsó su ecuación la noche previa a su muerte

en un duelo.

Tenía veinte años. La ecuación persiste.


Hokusai pedía ciento diez años de vida para que todo el

mar cupiese en un punto de su pincel de marta sibilina.


Para J.B., la vida duraba menos que un balazo. Jane

Bowles: qué angustia elegir en un menú, cuando hay

tan poco tiempo!


Atención. El primer suicida fracasó. En una noche que

aún olía a dientes de sable, la rama no resistió a su peso.


Pero el gesto perdura. Descubrió la cultura profunda, la

que dice no desde una superficie que nos enceguece.

Avancemos, espada en alto, entre esta selva de antifaces.


Mario Trejo (Argentina, 1926 - 2012), El uso de la palabra. Ediciones Colihue.

Concursos Javier Adúriz de Poesía y Macedonio Fernández de Narrativa



El taller Macedonio Fernández de lectura y escritura creativa a través de la CODIC, Comisión de Docencia, investigación y cultura de la Fundación Médica de Lomas de Zamora, invita a poetas y narradores a participar de los concursos
Javier Adúriz de Poesía y Macedonio Fernández de Narrativa

Igual, no se quiere dejar de sonreír
Javier Adúriz


* II Concurso Nacional de Poesía Javier Adúriz
-Podrán participar todos los poetas mayores de 18 años residentes en Argentina con un libro inédito de poemas, escrito en castellano, de tema libre, que no haya obtenido premios o menciones, ni haya sido finalista en otros concursos.
-Se tomará como válida la fecha del sello postal.
-No se entregará recibo alguno por la recepción de las obras.
-Ningún material será devuelto por la institución durante el concurso ni después de establecido el fallo del jurado. Tampoco se mantendrá correspondencia sobre el mismo con los participantes.
-Los autores ganadores conservarán los derechos totales de su autoría.
-La participación en este concurso es gratuita.
-La sola recepción del material determina la inscripción.
-No podrán participar personas relacionadas con el Círculo Médico de Lomas de Zamora.
-Los autores premiados serán notificados durante la primera semana de noviembre de 2012.
-La participación en este concurso implica la aceptación completa de sus bases.
-Los envíos serán recibidos desde el lunes 7 de mayo de 2012 hasta el martes 31 de julio de 2012, personalmente o por correo postal en Colombres 420, (1832) Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina.
Presentación del material: se presentará por triplicado un libro inédito de poemas, de temática libre, con un mínimo de 400 líneas y un máximo de 700, en hoja tamaño A4, anillado y firmado con seudónimo, en letra Times New Roman o similar, cuerpo 12, a doble espacio, por una sola cara del papel. No podrán superarse las 70 páginas.
Sistema de plicas: los libros deberán ir acompañados de un sobre cerrado en cuyo exterior se consignará el seudónimo del autor y título de la obra. El sobre contendrá los datos personales del autor: nombre, apellido, número de documento, domicilio, teléfonos y correo electrónico. Se ruega no agregar currículum literario ni lista de premios obtenidos. A pie de página deberá incluirse la siguiente leyenda: “Declaro que el material enviado es rigurosamente inédito y no se encuentra pendiente de fallo en ningún otro concurso”, que junto con la firma del participante tendrá un carácter de declaración jurada.

Premio único e indivisible: $ 3.000 más la edición del libro ganador
Facultades del Jurado: El Jurado estará facultado para descalificar cualquier trabajo que no cumpla con los requisitos requeridos en la presente convocatoria y resolver los casos no previstos.
Si durante el periodo de selección, el Jurado comprobara que alguna de las obras seleccionadas hubiera sido objeto de un premio literario con anterioridad o estuviese publicada en algún medio digital o impreso, ésta quedará automáticamente eliminada de la selección.
La participación en el concurso supone la plena aceptación de las presentes bases. Para cualquier otra decisión sobre el mismo, queda facultada la Coordinación General de Concursos, cuya decisión será inapelable.

Jurado de Poesía: María del Carmen Colombo, Griselda García y Rafael Oteriño
Coordinación general de Concursos: Roxana Palacios





* IX Concurso Nacional de Narrativa Macedonio Fernández
-Podrán participar todas las personas mayores de 18 años residentes en Argentina con un libro inédito de narrativa breve, escrito en castellano, de tema libre, que no haya obtenido premios o menciones, ni haya sido finalista en otros concursos.
-Se tomará como válida la fecha del sello postal.
-No se entregará recibo alguno por la recepción de las obras.
-Ningún material será devuelto por la institución durante el concurso ni después de establecido el fallo del jurado. Tampoco se mantendrá correspondencia sobre el mismo con los participantes.
-Los autores ganadores conservarán los derechos totales de su autoría.
-La participación en este concurso es gratuita.
-La sola recepción del material determina la inscripción.
-No podrán participar personas relacionadas con el Círculo Médico de Lomas de Zamora.
-Los autores premiados serán notificados durante la primera semana de noviembre de 2012.
-La participación en este concurso implica la aceptación completa de sus bases.
-Los envíos serán recibidos desde el lunes 7 de mayo de 2012 hasta el martes 31 de julio de 2012, personalmente o por correo postal, en Colombres 420, (1832) Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina.

Presentación del material: se presentará por triplicado un libro inédito de cuentos breves, de temática libre, con un mínimo de 50 y un máximo de 70 páginas, en hoja tamaño A4, anillado y firmado con seudónimo, en letra Times New Roman o similar, en cuerpo 12, a dos espacios, por una sola cara del papel.



Sistema de plicas: los libros deberán ir acompañados de un sobre cerrado en cuyo exterior se consignará el seudónimo del autor y título de la obra. El sobre contendrá los datos personales del autor: nombre, apellido, número de documento, domicilio, teléfonos y correo electrónico. Se ruega no agregar currículum literario ni lista de premios obtenidos. A pie de página deberá incluirse la siguiente leyenda: “Declaro que el material enviado es rigurosamente inédito y no se encuentra pendiente de fallo en ningún otro concurso”, que junto con la firma del participante tendrá un carácter de declaración jurada.

Premio único e indivisible: $ 3.000 más la edición del libro ganador.



Facultades del Jurado: El Jurado estará facultado para descalificar cualquier trabajo que no cumpla con los requisitos requeridos en la presente convocatoria y resolver los casos no previstos.
Si durante el periodo de selección, el Jurado comprobara que alguna de las obras seleccionadas hubiera sido objeto de un premio literario con anterioridad o estuviese publicada en algún medio digital o impreso, ésta quedaría automáticamente eliminada de la selección.
La participación en el concurso supone la plena aceptación de las presentes bases. Para cualquier otra decisión sobre el mismo, queda facultada la Coordinación General de Concursos, cuya decisión será inapelable.
Jurado de Narrativa: Ana Bravo, Silvia Camerotto y Roberto Ferro
Coordinación general de Concursos: Roxana Palacios
E-mail: macedonianos@gmail.com / Tel: 156-782-4551http://tallermacedoniofernandez2010.blogspot.com/

Valeria Cervero, en atónito despegue...




en atónito despegue para

circular por lo irremediable

sin preludio sin respiros…



la madrevoz te advierte

te apunta te reclama,



y te enfrentás.



querés-y-no pero querés


y decidís tu cuerpo

aunque desmadre


Valeria Cervero (Buenos Aires, 1972), cadencias, edición de autora, 2011.

Reiner Kunze, Cuando quieras saberlo

                         

"Parece que el hielo se ha movido"
Jan Skácel, última carta antes de su muerte
7 de noviembre de 1989
                      
El hielo, mi querido, ha estallado

Cuando quieras saber
qué ha sido de nosotros
si fuera posible que quieras saberlo
te aconsejaría: no preguntes

Los hombres evitan el silencio.

Si no podrían escuchar
dentro de sí, de rodillas, la culpa.



Reiner Kunze (Erzgebirge, Alemania, 1933). Antología de la poesía suiza alemana contemporánea. Traducción de Hans Leopold Davi, El Bardo Colección de poesía.

Cesare Pavese, Dos poesías a T.

 


Las plantas del lago
te han visto una mañana.
Las piedras, las cabras, el sudor
están fuera de los días
como el agua del lago.
El dolor y el tumulto de los días
no rasguñan el lago.
Pasarán las mañanas,
pasarán las angustias,
otros sudores y piedras
te morderán la sangre
-no será siempre así.
Algo hallarás de nuevo.
Volverá una mañana
en que, tras el tumulto,
estés sola en el lago.
  
También tú eres el amor.
Eres de sangre y tierra
como los otros. Andas
como quien no se mueve
de la puerta de casa.
Miras como el que espera
y no ve. Eres tierra
que sufre y calla.
Te sobresaltas y fatigas,
tienes palabras –caminas
esperando. El amor
es tu sangre –no otra.



Cesar Pavese (San Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), Poemas inéditos, poemas elegidos. Traducción y prólogo: Horacio Armani. Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1975

Elena Anníbali, Lo mismo digo agua que palabra

Foto cortesía de la autora


frente a la casa, antes que construyeran
los edificios ostentosos
las oficinas asépticas de la calle belgrano
los negocios de chucherías
hubo un baldío
y en el centro
un malacate

-
íbamos con mauro lesjtch
algunas siestas, a jugar
que éramos caballos ciegos
y dábamos vueltas alrededor
del pozo seco
-
mauro es un hombre ahora
ha hecho dinero, hijos,
sólo persisten en él
los ojos oscuros
con pestañas de muñeca

yo sigo atada
al hábito de esas tardes
caminando el círculo del pozo
jugando al animal ciego
-
ahora
la sed es real


Elena Anníbali (Oncativo, Córdoba, 1978), Tabaco mariposa, Caballo negro editora, 2009.

Leonard Cohen, Voz dictando en un avión sobre Europa




Leonardos,
ya no estoy más solo.
Aceptaré tu amistad ahora
si podés decir
algo verdadero acerca de mí.
Correcto,
tenía un saco rojo
que solía usar a la tarde.
Los años nos unieron.
Enderezá tu asiento.
Estás aterrizando en Viena
donde me suicidé
en 1962.




Voice Dictating in a Plane Over Europe
Leonardos,/ I am no longer lonely./ I will accept your friendship now/ if you can say/ something true about me./ That is correct,/ I had a red cardigan sweater/ which I used to wear in the evenings./ The years have brought us together./ Straighten your seat back./ You are landing in Vienna/ where I killed myself/ in nineteen sixty-two.


Leonard Cohen (Montreal, Canadá, 1924), Book of Longing, HarperCollins Books, Canadá, 2006. Versión: Griselda García.




N.B.: Esta traducción, como todas las de mi autoría en este sitio, está en periódica revisión.  

Pablo G. Bao, Tu turno

era por la mañana;
esperaba impaciente mi turno
en la carnicería,
cuando miré a aquel bicho
colgado de unos ganchos
bocabajo,
sus ojos cegados de muerte
y de terror
y sentí que era yo;
mi vida entera allí, exhibida
en canal,
colgando tragicómicamente
de unos siniestros ganchos
 
pude haberles gritado que era
yo,
pude haberles montado
el numerito circense del
poeta
 
pero ¿quién es poeta?
pero ¿qué es poeta?
y ¿qué sabe el poeta?
 
yo sólo sé lo que vi allí
colgando una mañana,
mientras guardaba cola
en la carnicería,
doblando de impaciencia
entre mis dedos
el diminuto ticket con
su número.


Pablo G. Bao (Palma de Mallorca,1950). "Poemas para cruzar el desierto". Colección Línea de Fuego, Oviedo, Asturias.

Ángel Escobar, Proseguir



Qué quieres matar en ti que ya no se haya muerto.
Acaso pueda sostenerte una idea, una mañana, un vicio
en este despeñadero de ideas, de mañanas, de vicios.
Toma un cigarrillo, una taza de café, escucha
alguna música del veinte. Por qué no sonreír con un recuerdo
que te ofrezca coartada. Espera.
Quizás llegue ella con un ramo de lilas.
Puedes pensar en un andén, un aeropuerto, un rio
no creas que eres el único bastardo que se pudre,
porque al final todo ya está podrido en paz
y no por eso termina.
La televisión, los periódicos
la indiferencia y el desdén que no te mortifiquen.
Cuando el cine te olvide o te presente como el malo,
no llores porque abusas del alcohol y el tabaco,
y te ves malo, enfermo,
sustituible, latinoamericano,
diviértete y transige; ve a la feria y disfrázate;
vota por algún candidato. O no votes, y créete, créete
que cambiarán las cosas. Busca, busca, te digo,
tu propia manera de aguantar, si es que hay alguna.


Ángel Escobar (Guantánamo, 1957 - La Habana, 1997)

Enrique Lihn, Woman bathing in a shallow tub


Foto: web


Desnudar al desnudo
fue lo que hizo Degas
Venus Anadiomena que paseaba su triunfo
de óleo en óleo por los Salones Oficiales
sintió que ese maestro de los malos modales
descorría el telón lindamente pintado
de su cuerpo, negándole la propiedad de ser
Alcanzó a ver con horror mientras sus ojos
se descorrían
el nacimiento de Venus en una bañera:
algo muy diferente al excitante pudor
de la pose en que un cuerpo
y la ansiedad del voyeur se responden:
son una cita uno de la otra
Lo que el cuerpo tiene de ciego y que se espesa
cuando se lo sorprende por el ojo
de la cerradura
eso vio por el ojo de Degas, la ofendida:
una burguesa que se lavaba groseramente los pies.




Enrique Lihn (Santiago de Chile, 1929-1988), Porque escribí, FCE, Santiago de Chile, 1995.

Jorge Santkovsky, Indiferencia

Foto: Gentileza Editorial Huesos de Jibia.


No temo tu mirada como látigo,
temo tus palabras.


Tus ojos no esconden ni su furia ni su miedo.


No temo tu espada ni tu puño
no temo tu sevillana.


Temo tu suave decir, como al pasar
sin compromiso.


Las palabras sueltas
dibujan espacios enormes, vacíos,
donde el frío no se encoge.


Temo la distancia,
no tus armas.
Me preparé por siglos para ellas.


Temo la indiferencia.




Jorge Santkovsky (Bahía Blanca, 1957), Revelaciones acerca de otras criaturas, Huesos de jibia, 2011.

Roxana Palacios, El hombre a mi derecha recita...

Foto: cortesía de la autora





El hombre a mi derecha recita
su versión de un poema irlandés.
Lo extraño es la profundidad,
por lo demás, mi vida es ajena a la suya,
mis recuerdos ajenos a los suyos.
Las manos del cirujano, dice,
a quien tendré que volver,
las suaves manos de mi madre,
las manos de los otros.
Este viaje, dice, es real.
Lo ensayamos en los juegos
de la computadora, vidas y vidas
en el avión de juguete
sujetadas por las manos del piloto.
Ahora la avenida es una curva
que se llena de nombres.
Nos abrazamos en el umbral de su casa
como si fuera un lugar conocido.




Roxana Palacios (Buenos Aires, 1957), Delta, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2012. Poema inédito de este libro de próxima aparición.

Adriana Fernández, Riqueza

Francis Bacon
Artchive.com

cría un monstruo sagrado:
le saca los pelos que le estorban
y si se cae el labio inferior
se lo cose nuevamente
y las comisuras tienen años
de agujeros y parches clavados
lo cría con carne
la que le sobra y se le cae
para que no se lo trague
lo alimenta 
le da de beber
y tapa los espejos del cuarto cerrado
con la llave adentro
ella parte cada noche después de dormirlo
después de meterle un diamante por el culo
y ya van miles
cuando reviente 
ella será rica.


Adriana Fernández (Buenos Aires, 1970), Los hechos, La Bohemia, Buenos Aires, 2004.

Alejo González Prandi, Las cosas ocultas



Todavía conservo la bolsa de hilo
que tejimos juntos imaginando la infancia

el tapiz de cera y azul
las pinturas de tus amigos muertos
desaparecidos y embrujados
tus libros de Paul Eluard en la lluvia
durmiendo bajo el sol
la pérdida final de todo
sin fotografías
sin peinados
en tu cabeza de gigante con amigos
sin la noche donde la mesa se extendía en tu pecho
buscando su canto en el mundo
en la boca de los hombres que siempre llegaban de lejos
mujeres fantásticas vestidas de terciopelo
y carteras como naranjas

todavía siento el perfume de huir
con mis manos entre tu pelo
bajo las tardes sentados en la plaza
en una cocina de feria
sobre la dulzura de tus ojos
tu campera roja distinguiéndose en la arena
nuestros secretos de vergüenza y de noche

todavía 
madre
conservo la ausencia
misteriosa y lejana
de las cosas que se ocultan.


Alejo González Prandi (Buenos Aires, 1974), El deshoje, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 2007.

De una palabra a otra. Alejandro Nicotra: la importancia de las cosas sencillas

Foto: Las elecciones afectivas


Alejandro Nicotra, De una palabra a otra, Ediciones Del Copista, Córdoba, 2008.

Para observar ciertos fenómenos de la naturaleza hay que estar atentos. Las estrellas fugaces que nos regalan su luz llegan sin anunciarse. Algo similar sucede con la poesía de Alejandro Nicotra. Su lenguaje tal vez resulte algo hermético en comparación con la amplia mayoría de los libros que se editan en la actualidad. La conocida frase de Osvaldo Lamborghini “Primero publicar, después escribir” fue una máxima que algunos autores decidieron seguir como un evangelio. De esa doctrina a la poesía aún le cuesta reponerse.

Ignorando las estridencias urbanas, sus poemas se abren paso con la fuerza de los primeros brotes tras un invierno arduo. Tienen la contundencia de quien conoce su oficio y no duda. La búsqueda de la palabra precisa se vuelve encuentro con el lector que la celebra. 

Para disfrutar estos breves poemas habrá que aquietarse, disponer de un lugar calmo, a salvo de las interrupciones, casi como en una meditación.
Al avanzar en la lectura nos sumergimos en un estado de quietud como en aguas de las que no nos interesa salir con rapidez. De la serenidad conseguida surgirá, después, la segunda lectura, ya sin la voracidad de la primera. 

Cuando la ausencia es un párpado cerrándose sobre la ciudad de noche y cada hoja al desprenderse del árbol crea un abismo Nicotra teje, de una palabra a otra, una tela sutil pero resistente: “Llamo a las palabras/ como a los pájaros en el jardín, / ofreciéndoles/ agua y pan de mi silencio, / que se parece a mi vida”. 

Sin abrevar en las fuentes del “color local”, la presencia de las serranías se dibuja suave en la distancia como telón de fondo.

Si Mario Trejo en su notable libro El uso de la palabra asevera: “Sólo tengo dos patrias, la infancia y los amigos”, Nicotra nos dice: "Hoy mi callar se hundió en su carne/ y ha embriagado mi lengua/ algo como una infancia, o un amor". La infancia y el amor, esas dos patrias que insisten y dan razón de ser a la lengua, y luego al poeta.

El poeta es un artesano (il miglior fabbro): “Quisiera hacer de este día/ un objeto, puntual tal como un cántaro/ o una lámpara: / el poema/ que aparente ser sólo superficie/ —pero que guarde/ sin embargo (¿para cuál hora tuya?)/ la llama, el agua fresca.” De la naturaleza de la poesía nos habla aquí Nicotra. Quería hacer un objeto y lo ha logrado: pulido, el poema brilla.

Este libro es un fuego tenue que a la vez ilumina y da calor. Una poesía que está muy cerca del silencio. Las palabras vienen así a revelarnos ciertos sucesos que toma un significado distinto, nuevo, profundo y ahí cobra fuerzas el poema. Pura degustación de las cosas sencillas, que al final terminan siendo las únicas que importan.


Griselda García


Se permite la reproducción de este trabajo citando la fuente y esta dirección: http://griseldagarcia.blogspot.com 

José María Pallaoro, Noche y niebla





Al amparo
de la noche y la niebla
lo subieron
a una Estanciera
y le vendaron
con un trapo rejilla
los ojos

Le quitaron el sueldo
que había cobrado
esa mañana
y lo llevaron
por el camino negro
–que reconoció
por los autos
que pasaban
a gran velocidad–

En la casa lo desnudaron

y con pinzas
pellizcaron sus pelotas

Dijeron que cerrara
la boca
porque si no iba a dejar
de tener antecedentes

Después se desvaneció

Cuando despertó
seguía

en el mismo

sueño


José María Pallaoro (City Bell, La Plata, 1969), Setenta y 4, Ediciones El suri porfiado, 2011.

Rubén Darío, Era un aire suave...



Era un aire suave de pausados giros;
el hada Harmonía, ritmaba sus vuelos,
e iban frases vagas y tenues suspiros
entre los sollozos y los violoncelos.
            
Sobre la terraza, junto a los ramajes,
diríase un trémolo de liras eolias,
cuando acariciaban los sedosos trajes
sobre el talle erguidas las blancas magnolias.
            
La marquesa Eulalia risas y desvíos
daba a un tiempo mismo para dos rivales,
el vizconde rubio de los desafíos
y el abate joven de los madrigales.
            
Cerca, coronado por hojas de viña,
reía en su máscara Término barbudo,
y, como un efebo que fuese una niña,
mostraba una Diana su mármol desnudo.
            
Y bajo un boscaje del amor palestra,
sobre rico zócalo al modo de Jonia,
con un candelabro prendido en la diestra
volaba el Mercurio de Juan de Bolonia.
            
La orquesta perlaba sus mágicas notas;
un coro de sones alados se oía;
galantes pavanas, fugaces gavotas
cantaban los dulces violines de Hungría.
            
Al oír las quejas de sus caballeros
ríe, ríe, ríe la divina Eulalia,
pues son su tesoro las flechas de Eros,
el cinto de Cipria, la rueca de Onfalia.
            
¡Ay de quien sus mieles y frases recoja!
¡Ay de quien del canto de su amor se fíe!
Con sus ojos lindos y su boca roja,
la divina Eulalia, ríe, ríe, ríe.
            
Tiene azules ojos, es maligna y bella;
cuando mira vierte viva luz extraña:
se asoma a sus húmedas pupilas de estrella
el alma del rubio cristal de Champaña.        
     
Es noche de fiesta, y el baile de trajes
ostenta su gloria de triunfos mundanos.
La divina Eulalia, vestida de encaje,
una flor destroza con sus tersas manos.
            
El teclado armónico de su risa fina
a la alegre música de un pájaro iguala,
con los staccati de una bailarina
v las locas fugas de una colegiala.
            
¡Amoroso pájaro que trinos exhala
bajo el ala a veces ocultando el pico;
que desdenes rudos lanza bajo el ala,
bajo el ala aleve del leve abanico!
            
Cuando a medianoche sus notas arranque
y en arpegios áureos gima Filomela,
y el ebúrneo cisne, sobre el quieto estanque
como blanca góndola imprima su estela,
              
la marquesa alegre llegará al boscaje,
boscaje que cubre la amable glorieta
donde han de estrecharla los brazos de un paje,
que siendo su paje será su poeta.
            
Al compás de un canto de artista de Italia
que en la brisa errante la orquesta deslíe,
junto a los rivales la divina Eulalia,
la divina Eulalia, ríe, ríe, ríe.
            
¿Fue acaso en el tiempo del rey Luis de Francia,
sol con corte de astros, en campos de azur?
¿Cuánndo los alcázares llenó de fragancia
la regia y pomposa rosa Pompadour?
              
¿Fue cuando la bella su falda cogía,
con dedos de ninfa, bailando el minué,
y de los compases el ritmo seguía
sobre el tacón rojo, lindo y leve el pie?
            
¿O cuando pastoras de floridos valles
ornaban con cintas sus albos corderos,
y oían, divinas Tirsis de Versalles,
las declaraciones de sus caballeros?
            
¿Fue en ese buen tiempo de duques pastores,
de amantes princesas y tiernos galanes,
cuando entre sonrisas y perlas y flores
iban las casacas de los chambelanes?
            
¿Fue acaso en el Norte o en el Mediodía?
Yo el tiempo y el día y el país ignoro,
pero sé que Eulalia ríe todavía,
¡y es cruel y eterna su risa de oro!


Rubén Darío (Nicaragua, 1867-1916), Prosas profanas y otros poemas
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